Todos recibimos spam de vez en cuando.

Sí, es muy molesto, ¿verdad?

Podríamos definir el spam como el uso de los sistemas de mensajería electrónicos para mandar mensajes de forma masiva sin que los destinatarios los hayan solicitado.

Hoy en día los mensajes de spam nos llegan por múltiples vías y plataformas: correo electrónico, redes sociales, mensajería instantánea, WhatsApp, blogs, buscadores web… La lista no deja de crecer.

Está claro que todos hemos recibido spam alguna vez, pero, ¿has mandado tú spam en alguna ocasión?

En este artículo te voy a dar 5 razones para que no hagas spam.

 

 

Razones para no hacer spam

 

1. No va a funcionar

El spam no va a ayudarte a conseguir tus objetivos: simplemente, no va a funcionar.

Aunque en teoría pienses que bombarbear a tus contactos con spam, por el medio que sea, ofreciendo un producto o servicio, puede llevarte a vender y a conseguir tus objetivos, en la práctica verás como esa forma de intentar distribuir tu producto o servicio no te va a reportar ningún beneficio económico, sino todo lo contrario.

Piensa en todo el tiempo y recursos que estás dedicando a producir spam: ¿no sería mejor dedicar todos esos esfuerzos en producir algo realmente útil para tus clientes potenciales?

 

2. Tu reputación online está en juego

Como bien sabrás, es muy fácil tirar por la borda nuestra reputación online.

Ya seas una empresa, institución o persona, en Internet es muy difícil labrarse una buena reputación online: requiere muchísimo tiempo y esfuerzo conseguir que tu audiencia te vea como alguien que merece su confianza.

Sin embargo, una única acción desafortunada puede hacer que tu reputación online se desmorone y pierdas la confianza de tu público potencial.

Y créeme, el spam es una acción muy desafortunada.

¿Merece la pena el riesgo? ¿Vas a poner en peligro uno de tus activos digitales más valiosos: tu sólida reputación online?

No merece la pena: los riesgos son mucho más altos que los posibles beneficios.

 

3. Es ilegal

Si todavía no te he convencido, espero que esta razón… te haga entrar en razón.

El spam es ilegal, por lo que si haces spam puedes ser multado con cantidades de dinero bastante elevadas, fuera del alcance del “blogger medio”.

Igualmente, puede que tengas que cerrar tu web, blog o tienda online si has incumplido la normativa en cuanto a spam.

¿Realizarías alguna acción en un negocio offline cuyas consecuencias legales pueden ser el cierre del local? Pues tampoco deberías hacerlo en tu negocio online.

Por otro lado, el spam va contra las normas de uso de la mayoría de plataformas digitales, por lo que si haces spam, puedes ver cómo te cierran tu cuenta de Facebook, Twitter o YouTube: ¿a que no suena divertido?

 

4. No es ético

Hacer spam no está bien. Punto.

Te lo dice tu conciencia, y es por algo.

Si alguna vez has hecho spam, conocerás el sabor agridulce que te deja el haber realizado una acción de este tipo, síntoma inequívoco que estás haciendo algo a otras personas que no te gustaría que te hiciesen a ti.

Si no te gusta que te hagan spam, ¿por qué lo haces tú?

Tu conciencia está ahí para algo: utilízala.

 

5. No lo necesitas

Si tu producto, servicio, mensaje, blog o campaña es lo suficientemente buena, no vas a necesitar hacer spam para que tenga éxito.

Los buenos productos y servicios hablan por sí solos: no tienes que hacer spam para que la gente se dé cuenta.

En esta era de la conexión, no tiene sentido intentar comunicarte con tu audiencia potencial de una manera tan impersonal, fría y molesta como son los mensajes de spam.

Todo lo contrario: debes permanecer lo más humano posible y dejar que tu excelente trabajo hable por sí solo. Déjalo hablar.

 

¿Has hecho spam? Pide disculpas

 

Está bien si has hecho spam… bueno, realmente no está bien.

Pero en el caso de que hayas hecho spam, pide disculpas a tu audiencia.

¿O es que eres demasiado orgulloso como para reconocer que te has equivocado?

Como veo que te estás resistiendo un poco, voy a empezar yo, así te dará menos vergüenza pedir disculpas.

Sí, he hecho spam: y pido disculpas por ello.

Fue la semana pasada, poco después de publicar el post sobre mi conferencia en el evento #SocialMediaBalmis, titulada “El poder de la influencia online: 3 casos de éxito”.

A pesar de que el post se estaba moviendo bien por redes sociales, la avaricia me pudo y lancé varias “acciones promocionales” para que el post fuese todavía más compartido.

Hubo sobre todo una “acción promocional”, que a continuación explicaré, que sí considero que fue spam, por lo que, si fuiste una de las personas afectadas por este spam, te pido disculpas: de corazón.

Nunca antes había llevado a cabo “acciones promocionales” de este tipo, y espero no volver a hacerlo: creo haber aprendido la lección.

Iba a usar la mensajería privada de Facebook (que a fin de cuentas es muy parecida al correo electrónico) para enviarle el post sobre mi conferencia en el evento #SocialMediaBalmis, titulada “El poder de la influencia online: 3 casos de éxito” a unas 20 o 30 personas, que son de mi confianza, y que estaba seguro de que iban agradecer que les enviase mi ponencia. Además, en el texto del mensaje pensé en pedir que, si les gustaba la ponencia y consideraban el post útil para su audiencia, por favor, lo compartieran en sus redes sociales.

Hasta aquí todo “más o menos normal”.

El problema es que, con la “emoción del momento”, no le mandé ese mensaje privado de Facebook a sólo 20 o 30 personas de mi confianza.

Pensé: ¿por qué no se lo mando a “Fulanito”? Casi no le conozco, pero es un influencer muy potente: ¡ojalá comparta mi post!

Y luego pensé: ¿y por qué no se lo mando también a “Menganito”? ¡Tiene 30.000 seguidores en Twitter!

Y sí: hice spam.

Terminé enviando el mensaje privado de Facebook a 115 personas. Nota: tengo unos 500 contactos (“amigos”) en Facebook.

Muchas de estas 115 personas no las conozco en el mundo real, y lo peor de todo, no he tenido casi ninguna interacción con muchas de esas 115 personas en la web social.

Conclusión: no tenía confianza con muchas de esas 115 personas.

Así que, sí: hice spam.

De nuevo: te pido perdón y disculpas si eres una de esas personas.

 

Lo mejor de todo esto

 

¿Sabéis lo más increíble de toda esta situación?

Que sólo una persona, SÓLO 1, tuvo el valor, el coraje y la honestidad de decirme directamente que lo que estaba haciendo era spam, y que no estaba bien.

Pero, ¿sabéis lo mejor de todo?

Que esa persona que me hizo ver la luz no recibió ningún mensaje de spam por mi parte.

Sólo me escribió porque quería ayudarme, y ¡vaya si lo consiguió!

Gracias a esa persona he aprendido una valiosísima lección, que espero no olvidar en el futuro: “hacer spam no va contigo, y no lo necesitas”. GRACIAS.

 

Sería fantástico conocer tu opinión en cuanto a una tema tan delicado como es el spam: los comentarios de mi blog siempre están abiertos a tus ideas y experiencias.

¿Has sufrido alguna vez spam?

¿En alguna ocasión has sido tú el que ha hecho spam?

¿Te ha reportado algún beneficio?

¿Has sufrido alguna consecuencia negativa por haber hecho spam?