Hoy, 25 de Abril de 2.016, cumplo 40 años.

Si quieres felicitarme, por cualquier medio, estaré encantado de recibir tu felicitación: ¡muchísimas gracias por adelantado!

Aunque en realidad, el objetivo de este post no es que me cantes (o me escribas) un “Cumpleaños feliz".

No, eso se lo dejo a mis hijas 🙂

 

 

¿Por qué escribo este post?

 

Tras 3 años escribiendo en este blog, he pensado que esta fecha, en la que cumplo 40 años, puede ser un buen motivo para contarte 40 cosas que hecho en mi vida… sí, antes de cumplir 40 años.

 

Quizás este post te sirva para:

  • Aprender alguna cosa, como qué podrías hacer o qué no deberías hacer: dependiendo del punto que estés leyendo 🙂
  • Conocerme un poco mejor.
  • Inspirarte a hacer eso que te lleva mucho tiempo rondando por la cabeza.
  • Pasar un rato divertido.
  • Reírte de mí… ¡o conmigo!
  • Impulsarte a ejecutar alguna cosa que puede que funcione… o puede que no.
  • Hacer algo completamente diferente a todo lo anterior y que tú mismo te vas a encargar de descubrir.

 

También puede que este post no te sirva para nada… pero bueno, a fin de cuentas, tampoco te he cobrado nada por este viaje, ¿verdad?

 

En cualquier caso: gracias por tu tiempo.

Gracias por leerme.

Gracias por estar aquí.

Es un auténtico honor tenerte en mi blog, en este post.

 

 

40 Cosas que he HECHO antes de los 40

 

Esta lista no está ordenada cronológicamente.

De hecho, esta lista no está ordenada.

A lo largo de mi vida he hecho muchas listas (y las que me quedan), pero creo que la lista que estás a punto de leer es la que más me ha costado de escribir:

 

1.- Aunque soy de Alicante (España), he tenido la suerte de vivir en lugares como:

  • Paington (Inglaterra).
  • Southport (Inglaterra).
  • Valencia (España).
  • San José (Costa Rica).
  • Madrid (España).
  • Sidney (Australia).
  • Brasilia (Brasil).

 

Sí, esto es por orden cronológico.

Además, mientras vivía fuera de España he podido visitar (aparte de los ya citados) otros países, como:

  • Francia.
  • Escocia.
  • Gales.
  • Guatemala.
  • Honduras.
  • Nicaragua.
  • Panamá.
  • Fiji.
  • Nueva Zelanda.

 

Seguro que se me olvida algún sitio…

Sí: viajar es fantástico.

Pero es mejor aún vivir en otra ciudad, en otro país, para verdaderamente “empaparte" de la cultura de tu “nuevo hogar".

Vivir en otro país te hace crecer de manera brutal en todos los sentidos, además de ayudarte a aprender nuevos idiomas.

Pero hay que entender que no es para todos.

 

Fitzroy Island

 

 

2.- En uno de esos “viajes locos", he pasado una Nochebuena (24 de Diciembre) totalmente solo, en una isla perdida de Panamá.

Es duro.

Superarlo te hace mentalmente muy duro.

 

3.- He pasado otro 24 de Diciembre muy diferente, acompañado de mi mujer Marisol, durante mi luna de miel, en otra isla aún más perdida, pero esta vez en Filipinas.

El nombre de la isla es Matinloc, y lo que allí vivimos es digno de una película de miedo o de un capítulo de “Perdidos" (“Lost").

Sería muy largo de explicar la “experiencia Matinloc", pero para que te hagas una idea, imagina que en Filipinas, un barquero que no habla tu idioma (ni tú el suyo), te lleva a una de las islas más remotas de ese país (son más de 7.000 islas, así que…), y sin explicarte absolutamente nada, te deja a solas en una playa de una isla bastante “extraña", en la que te encuentras una ¿iglesia? como la que ves en la foto de abajo:

 

Matinloc

 

 

4.- La “experiencia Matinloc" me marcó tanto que me llevó a crearme un seudónimo “Matinloc" con el que me “lancé" a la composición de música electrónica.

Grabé dos canciones y las traté de comercializar: no vendí prácticamente ningún single.

Aunque mi actividad musical como “Matinloc" fue un estrepitoso fracaso comercial, las dos canciones que compuse y publiqué sirvieron para que mis dos hijas se durmieran cuando eran bebés: ¡al menos ellas fueron mis fans!

Además, la experiencia de lanzar dos productos digitales me hizo aprender muchísimo acerca de las estrategias que debemos seguir en Internet para triunfar… o para fracasar, como fue mi caso.

Aquí te dejo el vídeo con la música de una de las dos canciones que publiqué, titulada “Disco", que es además la música que uso en los “Intros" y “Outros" de muchos de los vídeos de mi canal de YouTube:

 

 

 

5.- He sido parte de algunas locuras: unas de manera consciente, otras no tanto.

Mientras vivía en Brasilia (Brasil), mis compañeros de la Embajada de España y yo fuimos invitados a una fiesta en una casa.

No sabíamos muy bien qué esperar, pero al parecer era una fiesta “mítica" que se hacía una vez al año en Brasilia.

Al llegar a la casa (una mansión), vimos que era una fiesta muy bien “organizada" en todos los sentidos… excepto que la mayoría de las zonas de fiesta estaban al aire libre y una vez entrada la noche empezó a llover, por lo que todo el mundo fue abandonando la fiesta.

Nosotros habíamos venido en taxi, pero al salir de la casa vimos que había un autobús privado que la organización de la fiesta había puesto a disposición de los asistentes para llevarles de vuelta a casa.

El autobús estaba abierto, así que subimos.

No había conductor, pero las llaves estaban puestas.

Esperamos bastante rato a que apareciera un conductor, incluso bajamos varias veces a hablar con el personal de la organización para ver si podían mandar a alguien a “encargarse" del autobús, pero con el caos de la lluvia nadie parecía preocuparse de ese autobús.

Volvimos al autobús, ya que al menos estábamos a cubierto de la lluvia… y alguien dijo las palabras mágicas: “¿Y si arrancamos el autobús y lo conducimos nosotros hasta nuestra casa?"

No hace falta que os diga que cuando a varios españoles en el extranjero se les ocurre una idea descabellada… suelen ejecutarla.

Así que uno de nosotros (yo no fui, de verdad, Mamá) se sentó en el asiento del conductor y arrancó el autobús con las llaves que había puestas.

Miramos a la gente de la fiesta y a nadie pareció importarle que cuatro españoles arrancaran ese autobús.

Así que el “conductor sorpresa" intentó poner en marcha el autobús: se le “caló" las primeras veces, pegó varios frenazos bruscos, pero finalmente el autobús se empezó a mover.

Nadie de la fiesta salió corriendo detrás de nosotros: se ve que en una fiesta tan “lujosa", un autobús más o menos no importaba demasiado.

Imagina la situación: de madrugada, noche cerrada, lloviendo, en una zona residencial de Brasilia que no conocíamos… y con un autobús… ¿cómo llamarlo? ¿"Prestado"? Sinceramente no creo que fuera un “robo", ¿cómo lo ves tú? Espera al final de la historia y valora por tu mismo.

Así que el “conductor sorpresa" y los “3 acompañantes" estábamos en marcha con nuestro “autobús prestado".

En esa época no se usaban tanto los smartphones, Google Maps, etc., así que… sí, estábamos perdidos.

A los 15 minutos de “deambular" con el autobús por Brasilia, el “conductor sorpresa" creyó ver un coche de policia, paró el autobús, y se bajó… dejando las llaves puestas.

Salió corriendo.

En realidad no había ningún coche de policía.

Pero los “3 acompañantes" decidimos también bajar del autobús y seguir al “conductor sorpresa a la fuga".

No teníamos ni idea de dónde estábamos, ni de cómo regresar a nuestra casa.

Alguien llamó a un taxi, y tras dar una serie de explicaciones totalmente inentendibles, el taxi apareció para recogernos.

Pero, ¿crees que nos íbamos ya a casa?

¡No: teníamos hambre!

Así que, con toda la calma del mundo, hicimos que el taxista pasase por un McDonald´s con servicio de McAuto de 24 horas, para comprar algo de comida que llevarnos a casa.

El taxista nos dejó en casa, nos comimos la comida que habíamos comprado, y nos fuimos a dormir.

Al despertar al día siguiente, todos pensamos lo mismo: “¿Lo que pasó anoche con el autobús fue real?" Sí, lo fue.

“¿Y qué hacemos ahora?"

“¿Nos pillarán?"

Realmente localizar a unos españoles que trabajaban en la Embajada y que estuvieron en “esa fiesta" no era muy complicado.

“¿Vendrá la policia a casa?"

“En realidad no hemos robado nada".

En fin, puedes imaginar cómo nuestros cerebros “maquinaban" posibilidades.

“¿Qué narices hacemos ahora?"

Nadie de la fiesta, ni asistentes ni organizaros nos llamaron para comentar nada sobre un “autobús desaparecido".

Decidimos que era una buena idea coger nuestro coche y dar una vuelta por la zona donde dejamos el autobús, a ver si estaba.

Así que, allá vamos.

Cuando llegamos a la zona residencial de la fiesta, vemos que hay un control de la policia “muy estricto".

Nuestros corazones iban a mil por hora.

Pasamos el control sin problemas, y luego supimos que ese control no tenía nada que ver con nuestro “incidente".

Dimos varias vueltas por la zona… y ni rastro del autobús.

“¿Qué ha pasado con el autobús?"

Nunca lo supimos.

Nunca lo sabremos.

 

6.- He llorado admirando la majestuosidad de la naturaleza.

Tenemos un planeta Tierra que es único en el universo.

Cuando estaba viviendo en Australia, pude visitar uno de los lugares más mágicos de nuestro mundo: Uluru (o Ayers Rock).

Dando vueltas alrededor de Uluru, encontré un lugar que parecía una cueva y tenía algo de agua.

Me contaron que Uluru es sagrado para los aborígenes australianos, y especialmente el lugar en el que yo me encontraba era muy venerado por los habitantes originarios de Australia.

No sé por qué, admirando la belleza de Uluru y de ese lugar en particular, empecé a llorar como un niño: supongo que al darme cuenta de lo pequeños que somos los seres humanos al lado de las maravillas de la naturaleza.

Ese momento mágico fue truncado por un grupo de turistas “millonarios", que llegaron con su autobús al lugar mágico y empezaron a descorchar botellas de un caro champán frances, mientras reían y se hacían fotos, despreciando totalmente las tradiciones y costumbres de los aborígenes australianos.

Sí, es un mundo de contrastes.

Aquí te dejo una foto que tomé en Uluru:

 

Uluru

 

 

7.- Siempre me ha gustado mucho disfrutar de la naturaleza.

Siempre me han encantado los animales, de todo tipo.

Aún recuerdo cómo le insistía a mi madre cuando era un niño (y no tan niño) para que me permitiera tener un gato en casa.

¡Ahora lo hacen mis hijas conmigo!

 

8.- Está claro que lo mejor es ver a los animales en su hábitat natural, pero si no puedes acceder a ese hábitat, verlos en zoos o en parques tampoco es una mala opción.

En mi caso, siempre que he viajado por el mundo he intentado visitar los lugares naturales más destacados de cada país para disfrutar de su flora y fauna.

Uno de los animales que más me ha impactado ver en libertad es un pájaro llamado quetzal.

Los pude ver en Costa Rica.

Es un ave en vías de extinción… y no, no viven en cautividad, así que la única forma de verlos es en su hábitat natural.

Por eso el quetzal siempre ha sido un símbolo de libertad para la comunidad indígena en América.

Aquí te dejo una foto que pude hacer a un quetzal:

 

Quetzal

 

 

9.- Uno de los destinos a los que fui más a “la aventura" fue Brasil, donde pasé dos años.

Me fui a Brasil sin hablar ni una palabra de portugués.

Al mes de llegar a Brasil, se celebraron los Carnavales… y sí, en Brasil se celebran los Carnavales más importantes del mundo.

Pero, ¿sabes en qué ciudad de Brasil se celebran los mejores Carnavales de todo Brasil?

Seguro que respondes “Rio de Janeiro".

Fuera de Brasil se ha proyectado esa imagen de que los Carnavales de Rio son los mejores de Brasil… bueno, los mejores del mundo.

Pero no es así.

Hay un montón de ciudades de Brasil donde creo que los Carnavales son más divertidos que los que se celebran en Rio… aunque en Rio también te lo vas a pasar bien.

Creo que los mejores Carnavales de Brasil se celebran en Salvador de Bahía.

Así que, al mes de llegar a Brasil, sin prácticamente saber nada de portugués, me fui a pasar la semana de Carnavales a Salvador de Bahía.

La primera noche que salí por los Carnavales de Salvador, todo iba bien… hasta las 4 de la madrugada.

No sé exactamente qué pasó, ni nunca lo sabré.

Noté como una “desconexión" de la columna vertebral en la nuca.

Me mareé.

Creía estar en un sueño.

Uno de mis compañeros me dijo que me sangraba la cara.

Algo (nadie vio nada entre la muchedumbre) impactó tan fuertemente mi cara que me abrió una herida en el pómulo y casi me deja inconsciente.

¿Una piedra? ¿Un puñetazo? ¿Una botella? ¿Un OVNI?

Si has estado en los Carnavales de Salvador sabrás que es imposible saberlo con la cantidad de gente que hay en la calle.

¿Qué hago yo con una herida abierta en el pómulo, a las 4 de la madrugada, en una de las fiestas más caóticas del mundo? ¿Qué narices ha pasado?

Por suerte, nuestro seguro nos dijo que acudiéramos a un hospital llamado “Hospital Español" (¿ironía?).

Me cosieron la cara y me trataron de maravilla.

La médica hizo un trabajo tan bueno que a día de hoy casi no se me nota la cicatriz en la cara.

Al día siguiente me desperté con una tremenda resaca, pensando: “¿Lo de anoche fue real?"

Sí: mi cara hinchada y las vendas en mi pómulo indicaban que había sido muy real.

Fuimos a comer, y comiendo escupí varios trozos de muela.

¿Qué me impactó de una manera tan brutal para abrirme el pómulo y romperme una muela?

No lo sé, pero doy gracias porque no me impactara en otros lugares de la cara más “sensibles" y “peligrosos".

Y ahora, ¿qué hago yo?

¿Me vuelvo a Brasilia (donde vivía)?

No: mi primera noche en mis primeros Carnavales en Salvador de Bahía había terminado mal.

Pero eso no iba a hacer que el resto de la semana de Carnavales fuesen igual de mal.

Salí todas las noches que quedaban de la semana de Carnavales en Salvador de Bahía y me lo pasé en grande.

Una de las noches tuve el privilegio de salir en el bloco Camaleão de Chiclete com Banana: si conoces algo de los Carnavales de Brasil, sabrás que hablo de palabras mayores.

¿Qué hice al año siguiente? Volví a Salvador de Bahía a disfrutar de los Carnavales de nuevo, esta vez sin “incidentes destacables".

Nota: ese “incidente" (que nunca sabré qué fue en realidad) fue el único incidente que tuve durante mis dos años de estancia en Brasil.

Sí: los “titulares" de los medios de comunicación de masas son bastante alarmistas cuando hablan de algunas zonas del mundo, pero la realidad es bien distinta, y probablemente corras más peligro en uno de los “barrios peligrosos" de tu ciudad natal que en uno de los supuestos “países peligrosos".

 

10.- He llegado a Nueva Zelanda, las antípodas de mi país (España), y me he preguntado: “Jorge, ¿de verdad tienes claro dónde estás ahora mismo?"

Mi respuesta: “No lo tengo nada claro y no quiero pensarlo demasiado, pero mientras esto dure voy a disfrutarlo al máximo y conocer al máximo esta zona del mundo, porque probablemente no vuelva a pisar estas tierras".

 

Nueva Zelanda

 

 

11.- He vivido épocas en mi vida en las que todas mis posesiones cabían en una mochila.

Ese hecho, junto a la experiencia de ver durante mis viajes a gente con muy poco (o nada) de dinero, pero muy felices, me hizo descubrir que no es más feliz la persona que tiene más dinero o posesiones materiales, sino la persona que logra rodearse de aquellos seres humanos que le hacen feliz.

 

Filipinas mercado

 

 

12.- Tras estar desde los 18 a los 30 años viviendo fuera de mi ciudad natal (Alicante, España), regresé con 30 años después de visitar lugares en el mundo a los que jamás imaginé que iría.

Volver a casa de tus padres con 30 años cuando has salido de allí con 18 es duro, no te lo voy a negar.

Empecé a trabajar como informático en una empresa (Kelme), y a la vez, me preparé para hacer unas oposiciones (examen o concurso público) para ser profesor de informática de Formación Profesional.

Fue una época muy complicada, y ¿sabes qué?

Nadie apostaba nada por mí cuando llegó la hora de hacer los exámenes (oposiciones) para ser profesor.

Sin embargo, eso no me hizo abandonar.

Eso no me hizo ir a por todas en los exámenes.

Eso no me impidió aprobar unos exámenes muy complicados.

¿Sabes por qué? Porque nunca dejé de creer en mí mismo.

Nunca dejé de apostar por mí mismo.

 

¡Sí!

 

 

13.- He tenido la inmensa fortuna de ser padre de dos hijas maravillosas: Paula y Nuria.

Jamás pensé que iba a formar una familia.

Y mucho menos imaginé que sería bendecido con dos hijas tan preciosas que son lo mejor de mi vida.

 

 

14.- No, no voy a ponerte ahora una foto de mis hijas, porque no publico ni he publicado fotos de mis hijas en Internet.

Siento si esto te causa molestia o decepción, pero es la decisión que tomamos mi mujer y yo, simplemente porque pensamos que es lo mejor para nuestras hijas.

Respeto cualquier decisión que los padres tomen sobre sus hijos en este sentido, pero en este caso, mi mujer Marisol y yo somos los padres de Paula y Nuria, por lo que somos los que decidimos.

Aunque muchas veces hemos estado “tentados" de compartir alguna fotos o vídeos de nuestras hijas en la web social para compartir nuestra alegría con el mundo (te aseguro que recibirían muchos “Me gusta"), decidimos no hacerlo porque, aunque la posibilidad es remota, las posibles consecuencias negativas (ahora y en el futuro) de publicar fotos de nuestras hijas en Internet tuvo un peso mayor que el aspecto positivo (que lo tiene) de compartir este tipo de imágenes en las redes sociales.

 

15.- Estoy casado con Marisol, una mujer maravillosa que lleva ya unos cuantos “aguantándome".

Siempre pensé que acabaría soltero, sin familia propia.

Pero se ve que soy una persona muy afortunada, porque ni en mis mejores sueños me hubiera imaginado que acabaría casado con mi mujer Marisol y que formaríamos una familia con nuestras dos hijas, Paula y Nuria.

 

Jorge y Marisol

 

 

16.- Tu familia es la que tú creas.

No es la familia de la que vienes, ni la familia de la que viene tu pareja.

Aunque sí, también son “familia".

 

17.- He aprendido que para que una pareja funcione, hay que saber perdonar.

Hay que saber hacer muchas otras cosas, pero perdonar es uno de los pilares sobre los que construir una vida en pareja.

 

18.- Le he salvado la vida a mi mujer Marisol.

Sucedió en Calpe (Alicante, España), en el mar, cuando se estaba sacando el título de buceo PADI OPen Water.

Yo ya tenía experiencia en buceo, y varios títulos.

Como íbamos a irnos de luna de miel a Filipinas, uno de los mejores sitios para bucear en el mundo, decidimos que mi mujer también se sacase su título de buceo.

Al terminar una de las inmersiones, el monitor se despistó un poco.

Estábamos subiendo a la superficie, y al llegar arriba, mi mujer soltó el respirador… sin hinchar el chaleco inflable.

Cuando haces eso, por el peso del traje y de la bombona de aire, inmediatamente te hundes.

Mi mujer se hundió, y no encontraba el respirador: algo totalmente normal cuando eres un buceador novato y te encuentras en una situación de riesgo.

Así que me sumergí a toda velocidad, y no sé cómo, la enganché debajo del agua.

A continuación, aparté sus manos: un buceador nervioso puede ahogar al buceador que intentar salvarlo.

La cogí del traje y, bajo el agua, con muchos nervios, encontré el botón de inflado del chaleco salvavidas.

El chaleco cogió aire, y mi mujer logró salir a la superficie y pudo respirar.

Una experiencia totalmente desaconsejable.

 

Jorge y Marisol

 

 

19.- Mi mujer “me la devolvió" durante nuestra luna de miel en Filipinas.

Sí, mi mujer Marisol me ha salvado la vida en una isla perdida de Filipinas.

Estábamos en un barco, sólo nosotros dos y el barquero.

Empezamos a comer en el barco y me atraganté, creo que con arroz.

Jamás he tenido una sensación tan desagradable y angustiosa.

No podía respirar: mis vías respiratorias estaban bloqueadas.

Nada entraba ni salía.

Pensé: ¡qué muerte más tonta voy a tener!

Mi mujer, por suerte, es médica, y me realizó la maniobra de Heimlich, que consiste en ejecutar unos movimientos sobre el vientre de la persona atragantada que normalmente desbloquean la obstrucción.

Así, me salvó la vida y logré escupir el arroz que me había atragantado.

Tardé varios minutos en recuperarme, pero aquí sigo, dando guerra.

¡Gracias, mi amor!

 

20.- Nuestra luna de miel en Filipinas tuvo momentos mágicos.

Como cuando pedimos a nuestro barquero (no sé cómo nos entendía) que nos “abandonase" por la mañana durante todo el día en alguna isla desierta, y al final de la tarde viniera a recogernos.

No teníamos móviles.

No había cobertura.

Sí, en ciertos momentos del día pensamos: “¿Qué va a pasar si no vuelve nuestro barquero?"

Aquí te dejo una foto de una de “nuestras islas por un día":

 

Nuestra isla en Filipinas

 

 

21.- Junto a mi mujer, hemos sacado (y seguimos sacando) adelante a nuestras dos hijas, Paula y Nuria, que sólo se llevan dos años de diferencia: por una lado esa diferencia de edad es fantástica, pero por otro lado, a veces se hace muy dura.

Mi mujer Marisol le ha dado el pecho a nuestras dos hijas.

Es médica, y durante las guardias de 24 horas, yo tenía que estar a solas con mis hijas: por las noches, dado que mi mujer les daba el pecho, se hacía muy duro, tanto para ellas como para mí, que su mamá no estuviera presente.

Esas guardias ocurrían una vez por semana aproximadamente, y algunas noches de verdad que no sé “cómo he sobrevivido".

Una de esas noches, terminé durmiendo en la cuna de nuestra hija Paula con ella.

Yo no quepo en la cuna.

Al volver a casa mi mujer de la guardia, se quedó muy impactada con la situación: nuestra hija Paula (era un bebé de meses entonces) estaba despierta y sonriendo en la cuna, y yo estaba “acurrucado", “hecho una bola", dormido y roncando en la cuna, totalmente destrozado física y mentalmente, después de haber estado casi toda la noche con mi hija Paula en brazos mientras lloraba llamando a su madre.

Nota: nuestra hija Paula es la mayor, y la que “se ha portado mejor". La pequeña, Nuria, ha sido todavía mucho más “movida" de noche.

 

22.- He disfrutado, disfruto y disfrutaré al máximo todos y cada uno de los momentos que he pasado, paso y pasaré junto a mi familia: mi mujer Marisol y mis hijas Paula y Nuria.

¡OS QUIERO!

 

Secret Beach

 

 

23.- No creas que he sido un “modelo" en nada.

De niño comía muy mal.

De hecho, prácticamente no comía nada.

Aún recuerdo cómo me quedaba el último en el comedor del colegio, y me pasaban a la “mesa cero", la de los “tortugas", porque comía muy lento.

Sin embargo, ahora, de adulto como demasiado bien.

De hecho, como demasiado.

Tengo que controlarme para no coger sobrepeso.

 

24.- Una de las épocas que más recuerdo de niño precisamente son las horas del “comedor", cuando los pocos compañeros de clase que nos quedábamos a comer en el colegio, estábamos de 12:00 a 15:00, primero comiendo, y luego jugando en el patio.

Sí, al final aprendí a comer mejor porque sabía que si no comía más rápidamente, me perdía las “horas mágicas" del patio del comedor.

 

25.- De mi época de niñez y adolescencia también recuerdo con mucho cariño mi época de skater.

Sí, pasé horas y horas montando en un monopatín.

¿Y sabes qué? Se me daba bastante bien.

Pero sobre todo, me lo pasaba en grande.

Llegué a ver en directo a Tony Hawk, probablemente el skater más grande que ha habido, y una de los deportistas que mejor ha sabido manejar su carrera profesional, incluso (o sobre todo) cuando dejó “el circuito de skate profesional".

 

26.- He sido un auténtico “viciado" de los cómics, y mi colección de tebeos llegó a “colapsar" mi habitación.

Especialmente he sido un fan de cómics de Marvel, DC, Vertigo, Image…

Aún conservo algunos cómics que para mí valen su peso en oro.

¿Algunos de los mejores cómics que he leído?

Aquellos en los que han participado “grandes autores", como Neil Gaiman, Alan Moore, Frank Miller, John Byrne, Chris Claremont, Jim Lee…

Si todavía no has leído obras maestras como Watchmen, Sandman, o cualquiera de los cómics destacados de los autores anteriores, hazte un favor y corre a comprarlos al quiosco.

¿Se siguen vendiendo cómics en los quioscos?

 

27.- Otro de mis hobbies durante la adolescencia fue tocar la guitarra.

Primero empecé a tocar la guitarra clásica española.

Iba a un profesor que me enseñaba, aunque nunca llegué a aprender solfeo, cosa de la que me arrepiento.

Más adelante, me compré una guitarra eléctrica, un amplicador y un pedal wah-wah, y durante un tiempo estuve tocando: Jimi Hendrix, Led Zeppelin, Guns n’ Roses, Metallica, Iron Maiden… Creo que aún tengo libros de tablaturas de esos grupos metidos en algún estante.

 

28.- He tenido muy buenos amigos, pero creo que con el paso de los años me he dado cuenta de que “la sangre es la sangre", y en los momentos verdaderamente importantes (buenos y malos) de tu vida, es tu familia la que está a tu lado.

 

29.- Nunca he ganado nada a nivel deportivo.

Ni una mísera medalla siendo niño en cualquier disciplina deportiva.

El deporte no ha sido lo mío.

 

30.- He aprendido que debes seguir a tus instintos, a tu corazón… como quieras llamarlo.

Si no haces lo que de verdad te apasiona, no serás feliz.

Generalmente siempre escuchamos, tanto de nuestra familia como de la sociedad, que no “demos pasos arriesgados", que vayamos a lo seguro.

Pero siempre he sabido que si no vives tus sueños, jamás podrás ser feliz viviendo los sueños de otro.

 

Vive tus sueños

 

 

31.- He vivido mi infancia, adolescencia y juventud sin teléfono móvil.

¡Sin redes sociales!

¡Sin Facebook!

La verdad: lo prefiero así.

 

¡No existe Facebook!

 

 

32.- Me encantan los niños.

Hay algo mágico en su alegría, su inocencia, su desparpajo, su sinceridad, su honestidad…

Los niños son nuestro futuro.

Son lo más importante.

 

Fiji

 

 

33.- He trabajado como un verdadero animal cuando ha sido necesario.

Sin dormir si hacía falta.

Durmiendo 2 horas.

Durmiendo 3 horas.

Y sí: es cierta la frase que dice algo así como “Si haces algo que te apasiona, nunca más tendrás que trabajar".

 

Ordenadores

 

 

34.- Nunca he querido ser el “hombre más rico del cementerio".

La vida se vive una vez.

Cuando he tenido que pagar por algo que creía que merecía la pena, lo he hecho.

Sin remordimientos.

Eso sí: siempre gastando mi propio dinero (sin pedírselo a nadie), ahorrando, y sin hacer “locuras financieras".

 

 

35.- Siempre he estado haciendo cosas.

Nunca me he quedado sin “hacer nada".

 

36.- He tenido (y sigo teniendo) un “sexto sentido" para saber cómo es una persona a los pocos minutos de interactuar con ella.

Aunque puedas pensar que esto es una virtud, en realidad a veces es una especie de “maldición", porque si tu “sexto sentido" te dice que una persona es una persona “tóxica" (o mala persona, si quieres ser más claro) y tienes que “convivir" o “colaborar" con esa persona por un tiempo prolongado, vas a ir viendo cómo todas tus sospechas se van confirmando… y no es nada agradable.

 

37.- He participado en fiestas totalmente alocadas que permanecen en la nebulosa de mi mente.

Este hecho, como todos los que aparecen en este post, no son para presumir ni nada por el estilo.

Simplemente son eso: hechos.

Si repasas los lugares en los que he vivido, todos antes de cumplir los 30 años, entenderás que “la noche me haya confundido" en algunas etapas de mi vida.

Me lo ha pasado en grande, pero no te voy a mentir: “la noche" entraña sus riesgos.

Yo he sido muy afortunado y aquí estoy, cumpliendo 40 años, más o menos “sano".

Otros compañeros de “la noche" no han tenido esa suerte.

 

Fiestas

 

 

38.- A pesar de no ser un joven “modelo" en casi ningún sentido (que se lo pregunten a mis padres), he logrado aprobar una carrera universitaria como Ingeniería Superior en Telecomunicaciones, que era una de las carreras más difíciles de su época, y por supuesto, mucho más complicada de superar que casi cualquier carrera actual (revisar los dos puntos anteriores).

¿El truco? Sobrevivir y ser muy cabezón.

Pocos sobreviven a pruebas tan duras.

 

39.- He aprendido que ser envidioso y compararte con otras personas hace que seas una tremendamente infeliz y desdichada.

Así que desde pequeño, tanto por la educación que he recibido (de mis padres y en el colegio) como por mi forma de ser, no he sido una persona envidiosa ni me he comparado con otros.

 

40.- He visto cómo el sistema educativo en España ha ido decayendo en los últimos 30 años.

La EDUCACIÓN la hacemos entre TODOS: y si no nos implicamos TODOS, la caída libre del sistema educativo en España nos llevará a situaciones nada agradables.

A día de hoy, la mayoría de los jóvenes en España, no tienen motivaciones, ni se esfuerzan lo mínimo exigible.

Exigen, pero no dan nada.

Se quejan continuamente, pero no aportan nada.

Soy profesor y vivo esto cada día, por desgracia.

Por supuesto hay excepciones, pero el problema es precisamente ése: que son excepciones a una regla cada vez más preocupante.

Sí, yo también he sido joven, también he sido “un bala perdida", pero hay momentos en los que hay que “aportar", hay que “sacrificarse", hay que “esforzarse".

¿Es positivo hacer creer a los jóvenes que nuestro mundo es como “Los mundos de Yupi"? Porque no es cierto.

Intento cambiar esta situación: tanto aquí, en mi blog, como en mi faceta de profesor y ponente.

 

 

SI HAS LLEGADO HASTA AQUÍ: ¡MUCHAS GRACIAS POR COMPARTIR ESTE “VIAJE" CONMIGO!